ALGUNOS DATOS DE LA HISTORIA DEL MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS FUENTES DE CARTUJA DE MONEGROS

 

Situado en pleno corazón de Los Monegros, dentro del término municipal de Sariñena, en las cercanías de Lanaja, el Monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes, fue creado por Blasco de Alagón y Beatriz de Luna, Señores de las Villas de Alagón, Sástago, Pin de Ebro, Alcubierre, Aguilar de Ebro…, a principios del siglo XVI, fue la primera fundación cartujana establecida en Aragón, el 11 de febrero de 1507.

 

Desde dicha fecha, hasta la definitiva exclaustración y abandono del cenobio por la comunidad religiosa a finales de 1835, motivada por los decretos desamortizadores de Mendizábal que suprimían los monasterios que tenían menos de doce religiosos, condición establecida por el Concilio de Trento, la cartuja monegrina tuvo una vida a menudo azarosa, relacionada con la pobreza y aridez del espacio físico sobre el que se asentaba, y las adversidades sufridas por algunos de sus mayores benefactores, que precarizaron durante largos periodos su situación económica, poniendo incluso en cuestión la viabilidad del convento.

El siglo XVIII fue sin duda el gran siglo de La Cartuja de nuestra Señora de Las Fuentes. Corresponde a este periodo la construcción del nuevo monasterio, coincidiendo a nivel general con la creación de la Congregación de Cartujas Españolas, independiente de la Grande Chartreuse de Grenoble y sobre todo, merced a la protección de los Comenge, familia infanzona de la cercana villa de Lalueza.

Tras la desamortización de Mendizábal, La Cartuja pasó mediante venta a manos privadas, habiendo ostentad su propiedad la familia Romeo Martínez de Bengoa en primer lugar, posteriormente El Banco Hipotecario de España, quien vendió la propiedad en 1896 a Mariano Bastarás Cavero, cuya familia ha venido desde entonces detentando dicha propiedad.

La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, es posiblemente el más desconocido de los grandes monumentos altoaragoneses, a pesar de constituir un excepcional conjunto arquitectónico de estilo barroco tardío en el que todos los expertos visualizan la influencia del gran arquitecto Ventura Rodríguez, y cuyo diseño y construcción se relaciona estéticamente con algunas de las grandes construcciones religiosas contemporáneas, como la basílica del Pilar de Zaragoza, no en vano fueron los maestros de obras zaragozanos Juan Yarza y Romeo y Domingo Yarza y Maestro, quienes efectuaron la traza inicial in situ del monasterio en el lejano 1705.

Pero siendo importante el valor de este conjunto desde el punto de vista arquitectónico, más si se tiene en cuenta que la parte escultórica del mismo fue realizada por Carlos Salas Vilaseca, es la parte pictórica del mismo la que le confiere una singularidad excepcional. Dos mil metros cuadrados de pinturas murales distribuidos por paredes y techos de la iglesia conventual, claustro de capillas y otras dependencias del inmueble, constituyen sin duda una admirable manifestación dentro del panorama de la pintura barroca aragonesa, no solo por su extensión, coherencia, significado y calidad, sino también por constituir la obra fundamental de fray Manuel Bayeu, que había ingresado como probate en la propia cartuja en 1760, y que desarrolló durante más de treinta años.

La fecundidad creativa de este zaragozano, miembro de una familia de gran prestigio y maestría en el campo de las artes plásticas, dentro de la cual destacan, además del propio cartujo, su hermano Francisco Bayeu, pintor de cámara del rey y sobre todo su universal cuñado Francisco de Goya y Lucientes, le llevó a desarrollar una amplia labor pictórica en monasterios iglesias y catedrales de Aragón, Cataluña y Mallorca, siendo especialmente destacables sus intervenciones en las cartujas zaragozanas de Aula Dei y La Concepción, en la mallorquina de Valldemosa, o en la tarraconense de Scala Dei.

Como todas las fundaciones cartujanas, la que nos ocupa, está rodeada de una cerca rectangular de 213x196m, lo que viene a determinar una extensión aproximada para el conjunto de unas cinco hectáreas. Dentro de las mismas se sitúa el conjunto arquitectónico propiamente dicho, formado principalmente por la iglesia, el pequeño claustro, parte del gran claustro y los restos en su mayor parte arruinados, de las celdas, siendo la superficie construida de 30.461 m2 , según informe de la Dirección General de Patrimonio Cultural de diciembre de 2011 y de 4814 m2 , según datos catastrales del Ministerio de Hacienda.

Seguramente el desconocimiento general sobre la propia existencia e importancia del conjunto y su carácter de propiedad privada, llevó a que los mecanismos de protección sobre el mismo se retrasaran hasta la tardía fecha de febrero de 2002, en que es declarado Bien de Interés Cultural por Decreto 60/2002 de 19 de febrero. Habían transcurrido diecisiete años desde que, a instancias del Ayuntamiento de Sariñena, El Gobierno de Aragón iniciara el expediente de declaración como Conjunto Histórico-Artístico.

En este tiempo y desde la década de los 90 del pasado siglo, distintas instancias administrativas tanto locales (Comarca de Los Monegros, ayuntamientos de la zona) como autonómicas ( Justicia y Cortes de Aragón), se han ocupado reiteradamente de la situación de progresivo deterioro del conjunto, cuyos principales elementos, tanto arquitectónicos como plásticos, han resistido no obstante en bastantes buenas condiciones, tanto el paso del tiempo, como los avatares a que diversos conflictos y usos poco adecuados, los han ido sometiendo.

La aspiración de que La Cartuja se convirtiera cuanto antes en un bien de titularidad pública, a fin de garantizar su correcta recuperación, conservación y utilización para el interés general, ha sido una constante tanto en el seno de dichas instituciones, como en el de los distintos colectivos sociales que, agrupados en su mayor parte en torno a la plataforma Salvemos La Cartuja, han ido surgiendo en las últimas décadas dentro y fuera de la propia comarca de Los Monegros.

Los primeros tanteos negociadores entre la propiedad y el Gobierno de Aragón se iniciaron así mismo en la década de los 90, dando como primer fruto el convenio mediante el que , a partir de julio de 2001, el monumento comenzó a abrirse al público todas las mañanas de domingo. Sin embargo, las negociaciones para que la Diputación General de Aragón se hiciera con la propiedad no tuvieron avances ni en la última década del siglo XX , ni en la primera del XXI.

Al hacerse cargo, a partir del 2012, una nueva generación del conjunto monástico, proclives a alcanzar un acuerdo en el sentido reivindicado por la totalidad de las citadas instituciones aragonesas y por las entidades civiles relacionadas con el tema, y cuando se vislumbraba una posibilidad de acuerdo real para hacer del mismo un bien de dominio público, la negativa del Gobierno de Aragón a aceptar dicho bien, argumentando, entre otras razones: “las propias circunstancias del bien, entre las que destacan que los gastos de mantenimiento exceden en cinco mil seiscientos por ciento (5.600%) del valor del inmueble”, vuelven a paralizar el proceso.

Incumple con ello la administración autonómica, además de sus obligaciones como responsable del mantenimiento, conservación y salvaguardia del patrimonio artístico-monumental aragonés, los sucesivos acuerdos de las Cortes de Aragón, siendo a este respecto destacable la proposición no de ley aprobada por unanimidad el 21 de marzo de 2014 : “Las Cortes de Aragón instan al Gobierno de Aragón a negociar con los propietarios de la Cartuja de los Monegros la adquisición del monumento a partir de la oferta recibida, para que posteriormente el Gobierno de Aragón, de acuerdo con el Ayuntamiento de Sariñena, la Comarca de Los Monegros y la Diputación Provincial de Huesca, busque la mejor fórmula posible para garantizar el futuro del Monasterio de la Cartuja de las Fuentes, dando cabida a la mayor participación posible de otras instituciones, entidades y colectivos ciudadanos”.

Conviene subrayar en este punto, que los criterios económicos utilizados en la resolución de la Consejería de Hacienda del Gobierno de Aragón de 11 de julio de 2014, para justificar la no aceptación del traspaso del monasterio a titularidad pública, resultan cuando menos discutibles, toda vez que el valor inicial asignado al bien en cuestión puede ser inferior al real, la superficie construida mayor de la existente y por tanto el coste estimado de la inversión total para su restauración y mantenimiento muy superior al real. De hecho, existen al respecto tres informes distintos de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón (20 de diciembre de 2011 y 25 de marzo y 4 de junio de 2013) valorando en 27 millones de euros los dos primeros y 16.4888.560 € el último (es decir, una diferencia de más de 10,5 millones de euros), el coste total de la restauración del monasterio. Debe significarse, que ambos presupuestos han sido puestos en cuestión, considerándolos excesivos, por ciertas organizaciones y expertos en la materia.

La Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes fue incluida ya en 2013 por Hispania Nostra en la lista roja de patrimonio que recoge aquellos elementos del Patrimonio Histórico español sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. A pesar de ello, parece existir coincidencia entre los expertos en la materia en que el estado arquitectónico general, así como la conservación de aquellos elementos histórico-artísticos más valiosos, es aceptable a corto plazo. Dichos informes coinciden también no obstante, en la urgencia de reparar algunos elementos estructurales que presentan peligro, singularmente la torre y las techumbres, especialmente la del claustrillo, dado que la existencia de humedades como es sabido, perjudica gravemente el estado de conservación de la excepcional obra pictórica de Fray Manuel Bayeu .

Como se ha dicho, existen cifras dispares, incluso desde la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, respecto al conste total de la restauración del monumento. En cualquier caso, incluso las cifras más bajas del informe de junio de 2013 (16.4488.560 €) resultan muy importantes, especialmente en una coyuntura de crisis y escasez de recursos económicos, como la que estamos atravesando.

En junio de 2014, Acción pública para la defensa del patrimonio aragonés (APUDEPA), tras una visita a la Cartuja de las Fuentes por parte de veintitrés expertos convocados al afecto, emitió un informe que fue enviado a la Presidenta del Gobierno de Aragón. En el mismo, además de manifestarse respecto a la obligación de la Diputación General de Aragón de “aceptar el traspaso a titularidad pública del monasterio, de acuerdo con la voluntad expresada por Las Cortes y la opinión pública” y expresarse a favor del uso público del bien, realizaba una serie de consideraciones previas. En relación con el coste de restauración del inmueble, se afirmaba que, “un presupuesto de 300.000 € sería plausible para una obra inicial consistente en retejar, consolidar convenientemente las cubiertas, intervenir en el chapitel de la torre y paralizar el deterioro allá donde sea estrictamente necesario”, así mismo se concretaba entre 1.000.000 y 1.500.000 € el presupuesto necesario para afrontar la restauración total de las pinturas murales, que en todo caso debiera acometerse en distintas fases y anualidades por la propia naturaleza y complejidad técnica de la actuación.

Más allá de las cifras concretas, que debieran definirse en un programa de restauración del conjunto a modo de plan director, parece clara la necesidad un plan rector que defina su posterior conservación y uso, para lo cual seguramente resultaría muy útil la implicación de distintas instituciones y la de la propia sociedad.

Obviamente es el Gobierno de Aragón, de acuerdo con sus competencias exclusivas en la materia, para dar cumplimento a los mandatos al respecto de las Cortes de Aragón y en atención a las demandas en la materia de otras instituciones y colectivos, entre las que cabe destacar la resolución del Justicia de Aragón de 18 de abril de 2013, quien debiera liderar el rescate de una pieza tan emblemática como desconocida y olvidada del patrimonio monumental aragonés.

Otros detalles proceso:

Siendo conscientes de que la coyuntura socio-económica no es la idónea para abordar inversiones de gran calado en un corto espacio de tiempo, también debiéramos serlo de que tenemos la obligación de, al menos, mantener la herencia recibida, especialmente aquella que tiene que ver con nuestra historia e identidad colectivas, para que sobre ella puedan construir el futuro las generaciones venideras.

Actuaciones más urgentes: (valoradas en unos 300.000): retejado, consolidación de cubiertas y mejora del chapitel de la torre del campanario. Son las obras más urgentes y que evitan un desmoronamiento que es ya amenazante.

Cronología hechos:

3 diciembre 2014: reunión Diputación Provincial con propiedad y plataforma

21 enero 2015: dueños proponen a DPH adquisición de La Cartuja

24 febrero: reunión con todas las partes (ayuntamiento, comarca, plataforma, Apudepa, propietarios….).

Aprobado en el Pleno del 1 de abril

Al ser BIC, los 5 propietarios tenían la obligación de ofrecer a la Comunidad Autónoma y al Gobierno central el derecho de tanteo (un plazo de dos meses para hacer esta gestión). Una vez pasado ese plazo ni la DGA ni el Gobierno central mostraron su interés

Firma escritura 2 de junio en acto público:

La Diputación de Huesca es ya la titular de la propiedad del monasterio de La Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes, ubicado en los Monegros, en el término municipal de Sariñena. Los primeros contactos entre los anteriores propietarios y la Diputación Provincial tuvieron lugar a comienzos de diciembre y tras mantener reuniones con la familia propietaria y otros colectivos como la plataforma ‘Salvemos la Cartuja’, Apudepa, y de las instituciones comarcales y locales del territorio, hoy se ha firmado la compraventa de este monasterio cuya titularidad pasa de manos de la familia Bastaras a la Diputación de Huesca.

La firma la han llevaron a cabo Antonio Cosculluela, como máximo responsable de la DPH en ese momento, y Alberto Borrás y José María Palá, en nombre de la familia Bastaras. La firma tuvo lugar ante presencia notarial y con la asistencia del secretario general de la DPH, Antonio Serrano, el abogado de la familia que vende el monasterio, Lorenzo Torrente, y otros técnicos y diputados provinciales que han participado en el proceso de estudio, análisis y valoración de La Cartuja, así como los que han llevado a cabo la tramitación de la adquisición por un importe íntegro de 261.945,52 euros.

Abiertos a que la DGA colabore con el fin de recuperar este Bien de Interés Cultural, pues en definitiva es competencia del Gobierno de Aragón

En este sentido, además de su ingente valor patrimonial, la recuperación de La Cartuja de Las Fuentes puede ser también una oportunidad de concitar voluntades en torno a un proyecto de futuro que vaya más allá de la restauración de un monumento, para implicarse en la puesta en valor de un territorio, en su diversificación económica y en la capacidad de innovación de una sociedad y de sus gestores políticos.